Doce camas.
Y la evolución al final del día.
Le pasa a estas especialidades. Y a varias que no tienen página.
Estas seis pasan visita y ya la tienen como momento en su página. Es el mismo documento en todas.
Lo que la evolución tiene que traer.
Una nota de evolución de tres líneas es lo que después obliga al codificador a llamarte, y a la aseguradora a rechazar.
Dictada en el cuarto, con el paciente enfrente.
Los del día, no los de la nota de ingreso.
Con su resultado junto a la indicación que los pidió.
Por paciente, para el que entra al turno siguiente.
Armándose desde el primer día, no el día que se va.
Si pasas visita en tres hospitales, en un solo estado de cuenta.
El mismo paciente, aunque lo vean cuatro servicios.
Arrastra el divisor para comparar cómo se documenta un internamiento hoy contra cómo queda cuando todos escriben en el mismo lugar.
Cada servicio con sus propias notas.
Una historia, con permisos y auditoría.
Se cuenta de voz en el cambio de turno.
Escrito, por paciente y con hora.
Se reconstruye cuando llega el rechazo.
Justificada día por día, desde el ingreso.
Se redacta corriendo el día que el paciente se va.
Listo antes de que se necesite.
Cada médico cobrando por su lado.
Por médico y por sede, conciliado.
Cada tarjeta muestra los dos lados. Arrastra el divisor para encender uno u otro.
Documenta tu próxima visita.
Un piso, catorce días. Si la evolución no queda firmada antes de que salgas del cuarto, no cambió nada.