Tú operas.
El papeleo se escribe solo.
Dos horas de quirófano. Y el papeleo hasta la medianoche.
La nota operatoria que se escribe de memoria, el consentimiento genérico que sirve para todo y para nada, y el informe de la aseguradora que se arma el domingo copiando del expediente.
Punto se encarga de eso, para que tu día vuelva a ser operar.
Hablas con tu paciente. El resto se acomoda solo.
Documenta al salir de quirófano.
Cambia el tipo de nota y mira cómo cambia la salida. Una valoración prequirúrgica no se documenta como la operatoria ni como el control de la herida.
Operas bien. Cobras cuarenta días tarde.
La nota operatoria ya la resuelve el dictado. Lo que no resuelve nadie en México es el trámite que va antes del quirófano y el dinero que llega mucho después, si llega.
Correos y llamadas para que hospital y aseguradora coincidan.
La carta armada del expediente, con su tabulador.
Cinco llamadas y una cirugía caída porque no llegó la prótesis.
Una fecha que confirma a los cinco.
Cuenta de servilleta a fin de mes.
Cada quien con su recibo y su factura.
Te enteras porque el paciente trajo el reporte impreso.
Folio de envío y aviso en cuanto llega.
La hora se reconstruye cuando el comité la pide.
Registrada mientras pasa.
Cada tarjeta muestra los dos lados. Arrastra el divisor para encender uno u otro. Las horas salen de 25 consultas por semana y 12 minutos de documentación por consulta; abajo puedes poner tus propios números.
La operatoria es donde empieza. No donde termina.
Detrás del quirófano está el resto de tu práctica: la valoración que hay que documentar, el consentimiento que hay que firmar, la aseguradora que pide informe, la herida que hay que ver a los siete días y los honorarios que hay que cobrar.
Antes de operar. El caso llega armado.
Al salir de quirófano. Dictas y ya está.
Después de operar. La herida no se pierde de vista.
La indicación quirúrgica es tuya. Punto no cruza esa línea.
Una herramienta que acompaña un quirófano tiene que decir con claridad qué no hace.
Calcula el riesgo con lo que capturaste y arma los papeles. Si el paciente es candidato lo decides tú.
Documenta la que usaste, con hallazgos, tiempo y sangrado, en el formato que sigues.
El conteo de gasas e instrumental lo hace tu equipo. Punto lo registra y deja constancia de quién lo confirmó.
Ofrece la escala publicada y la deja trazable. La clasificación la asignas tú.
La operatoria te respalda años después.
Punto se diseñó asumiendo que cualquier filtración es inaceptable, no improbable. Cifrado de extremo a extremo, hora de servidor no manipulable y auditoría de cada acceso y cada edición.
Cifrado de extremo a extremo. Nadie del equipo puede leer tu contenido clínico.
Ni los nuestros ni los de terceros. Es cláusula de contrato, no una preferencia.
Se elimina salvo que decidas conservarlo, y cada acceso queda auditado.
Tu práctica no es solo el quirófano.
El caso empieza en el consultorio y termina semanas después de la cirugía. Entre medias hay urgencias que operas de madrugada y visitas de piso que también hay que documentar.
Indicación, riesgo calculado y consentimiento con los riesgos del procedimiento.
Dictada al salir de quirófano, con hallazgos, técnica, tiempo y sangrado.
La apendicitis de las tres de la mañana, con hora, hallazgos y conducta.
Evolución diaria del paciente internado, con el pendiente y el plan de egreso.
Herida y dolor reportados desde casa, con la complicación detectada a tiempo.
Trámite con la aseguradora y el cobro, armados desde el mismo expediente.
Aplicaciones31 aplicaciones, una para cada parte de tu día.
Ver todasOcultar
31 aplicaciones, una para cada parte de tu día.
Pacientes
Antes de operar
El quirófano
Después de operar
Tu práctica
Tableros
El posoperatorio ocurre en su casa, no en el piso.
La complicación que te cuesta cara aparece al quinto día, cuando el paciente ya se fue y todavía no toca la cita de control.
Es su pantalla, no la tuya: la abre con tu nombre arriba.
Y mientras tanto, esto corre solo. Sin que nadie lo empuje.
Cuánto cuesta. Incluida en tu suscripción, sin límite de pacientes y sin costo por paciente conectado.
Si cambia de médico. Se lleva su app y su historia, y el siguiente médico se conecta con el mismo código.
Operas bien. De tu práctica no sabes nada.
Sabes cuántas cirugías hiciste. No sabes quién te las manda, cuánto vale un paciente tuyo ni cuánto llevas sin cobrar.
El tablero muestra: no te va a recomendar subir la tarifa ni indicar más estudios. Esa decisión no es de un software.
Clasificaciones publicadas, con su referencia.
Punto no inventa escalas ni clasifica a ojo. Usa las publicadas que ya aplicas, con sus definiciones originales. Estas son las referencias, por si quieres verificarlas antes de confiarle un solo caso.
Aquí el aparato es del hospital.
No te vamos a vender integración de equipo: en cirugía el quirófano no es tuyo. Lo que sí se conecta es lo que el hospital ya publica.
Cada equipo se confirma por modelo antes de que contrates, no después. Si el tuyo no está en la lista, pregúntanos: lo que no se conecta entra como PDF al expediente, que es como entra hoy de todos modos.
Tus pacientes son tuyos. Tu casuística también.
Ni catálogo que te asigne pacientes, ni comisión por cirugía, ni expediente rehén. Tú cobras completo, tú fijas la agenda y tu historial de casos operados sale contigo aunque cambies de hospital.
Pagas una suscripción fija. Tus honorarios quirúrgicos son tuyos, completos.
Operas en tres hospitales distintos y tu registro de casos es uno solo, y es tuyo.
Notas operatorias, consentimientos y seguimiento salen en formato abierto.
Tú fijas técnica, tarifa y política de cancelación. Y si prefieres redactar tú la operatoria, la redactas: lo demás sigue corriendo igual.
Lo aburrido ya está resuelto. No lo vas a armar.
El cobro, la factura, la firma que vale y el expediente que puedes llevarte. Viene puesto en las veinte especialidades, sin configurar nada y sin módulos aparte.
Haz la cuenta con tus números.
No te vamos a prometer un porcentaje. Pon cuántos casos y consultas tienes, cuánto cobras y cuánto tardas hoy en documentar, y mira qué sale.
Cálculo con 4.3 semanas por mes. Los minutos son los que tú pones, no un promedio nuestro.
Sin instalación ni migración. Tu primera consulta ya sale documentada.
Se dan de alta conforme los vas viendo. Nadie teclea un fin de semana.
Apagas la captura y redactas como siempre. Lo demás sigue corriendo.
Agenda, recordatorios y cobro. Sin ver el contenido clínico.
El expediente completo en el teléfono, también a domicilio.
Cancelas sin penalización y te llevas todo en formato abierto.
Un precio, sin comisión por cirugía.
Pruébalo con tus casos reales antes de pagar nada. Sin tarjeta y sin llamada de ventas.
- 1 cirujano activo
- Punto completo, sin funciones recortadas
- Nota operatoria y consentimiento por procedimiento
- Hasta 50 casos documentados
- Soporte por correo
- Consultas y casos ilimitados
- Nota operatoria dictada al salir de quirófano
- Consentimiento con riesgos por procedimiento
- Informe y carta para la aseguradora
- Seguimiento posoperatorio con foto de la herida
- Soporte prioritario
- Todo lo de Práctica, más:
- Primer ayudante y equipo con acceso al caso
- Tableros de casuística y complicaciones del grupo
- Expediente consolidado con permisos por perfil
- Auditoría de cada acceso y respaldo dedicado
Precios en pesos mexicanos, sin IVA. Puedes cancelar cuando quieras y llevarte tu expediente.
Veinte minutos sobre un caso tuyo.
Traes un caso real, anonimizado si prefieres, y te mostramos cómo sale la nota operatoria dictada, cómo queda el consentimiento y qué tan armado sale el trámite con la aseguradora. Si no te sirve, te lo decimos y no insistimos.
Te escribe alguien del equipo clínico, no un vendedor. Si prefieres empezar por tu cuenta, el piloto no pide tarjeta.
Preguntas sobre Punto
¿Cómo sale la nota operatoria?
La dictas al salir de quirófano, mientras todavía tienes el caso fresco, y sale estructurada con hallazgos, técnica, tiempo quirúrgico, sangrado estimado y material utilizado, en el formato que ya sigues. Lo que hoy se escribe a la medianoche de memoria queda cerrado antes de que salgas del hospital.
¿El consentimiento es genérico?
No, y ahí está media defensa. Sale con los riesgos que corresponden al procedimiento que vas a hacer, no una hoja que sirve para todo, con la fecha y la hora en que se firmó y quién lo explicó. Si algo se cuestiona después, eso es lo que se revisa.
¿Ayuda con el trámite de la aseguradora?
Sí, y para el cirujano privado suele ser el trabajo administrativo más pesado. El informe médico se arma desde el mismo expediente, con el diagnóstico codificado y la justificación ya documentada, sin volver a capturar nada. Lo que cambia es que deja de escribirse el domingo copiando de la nota.
¿Cómo vigila el posoperatorio?
El paciente reporta dolor y manda foto de la herida desde su casa, sin instalar nada. Si algo se sale de lo esperado, te aparece antes del control de los siete días. Una infección de sitio quirúrgico detectada al día cuatro no es el mismo problema que al día diez.
¿Sirve si opero en varios hospitales?
Sí, y ahí es donde más se nota. Tu casuística es una sola y es tuya, aunque los tres hospitales tengan sistemas distintos. Si el hospital pide su formato, la operatoria se exporta y se entrega.
¿Y si prefiero escribir yo la operatoria?
Entonces escríbela. Punto no te obliga a dictar: redactas tu nota como siempre y el resto sigue corriendo solo. El consentimiento sale igual, el informe para la aseguradora se arma igual y el seguimiento de la herida no depende de quién escribe la nota.
¿Cómo cobra un cirujano que tiene consultorio y quirófano?
En una sola cuenta. Los honorarios quirúrgicos, los anticipos y las consultas de control quedan en el mismo estado de cuenta del paciente, con sus datos fiscales guardados, en vez de repartidos entre una libreta y el hospital.
¿Cuánto tardo en empezar?
Menos de un día. No hay instalación ni migración: creas tu cuenta y tu próximo caso ya sale documentado.
Sal del hospital con el caso cerrado.
Empieza con tu próxima cirugía. Sin instalación ni migración: creas tu cuenta y la primera operatoria sale estructurada, lista para tu firma antes de que te quites la bata.