Sales de quirófano.
La operatoria ya está escrita.
Le pasa a estas especialidades. Y a varias que no tienen página.
Estas cinco ya tienen su propia página, con su marca y su vocabulario. El quirófano es lo que comparten.
Lo que la operatoria tiene que traer.
No es una nota de consulta más larga. Es el documento que se revisa cuando algo se complica y el que sostiene el cobro con la aseguradora.
Dictado al salir, con el detalle que solo recuerdas en ese momento.
Con la hora real, no la reconstruida al final del turno.
Marca, modelo y número de serie, con tarjeta para el paciente.
La lista de la OMS cerrada, que es lo primero que revisa el comité.
Antibiótico y tromboprofilaxis, el indicador que más se audita.
Ayudante y anestesiólogo calculados sobre el mismo procedimiento.
La misma operatoria, la escriban quien la escriban.
Arrastra el divisor para comparar cómo queda un caso quirúrgico hoy contra cómo queda cuando todos lo documentan igual.
Cada cirujano con su formato y su nivel de detalle.
Una estructura para todos, sin cambiarle el método a nadie.
Indicadores que suman cosas distintas.
Comparables entre servicios y entre sedes.
Cada servicio anota el implante a su manera.
Un registro, y una búsqueda por lote para todo el hospital.
Un informe distinto por cada cirujano.
El mismo trámite, armado igual.
Tres sistemas, tres formatos, tres cuadernos.
Un expediente propio, tres sedes.
Cada tarjeta muestra los dos lados. Arrastra el divisor para encender uno u otro.
Documenta tu próxima cirugía.
Catorce días con tus casos reales. Si la operatoria no sale completa al salir de quirófano, no hay nada que discutir.